Aislamiento con celulosa en una casa unifamiliar: ¿Cómo impacta en términos de confort y ahorro? Situemos la vivienda en la estupenda Costa Brava catalana. Como muchas viviendas construidas antes de la consolidación de los estándares actuales de eficiencia energética, la casa presentaba una serie de problemas comunes: frío en invierno, calor sofocante en verano, y una factura de calefacción demasiado alta para su gusto.
Conscientes del gasto energético asociado al uso de su caldera de gasoil y del disconfort que suponía la variabilidad térmica interior, decidieron dar el paso y confiar en Aistercel para mejorar el aislamiento térmico de su vivienda. El resultado: un hogar mucho más confortable todo el año y una reducción notable del consumo energético. Pregúntanos sin compromiso!
El aislamiento con celulosa en casa unifamiliar: la solución ideal
La casa cuenta con una cámara de aire en las paredes de 14 centímetros que Aistercel aprovechó para realizar un aislamiento mediante insuflado de celulosa. Este tipo de intervención no requiere obras ni cambios estructurales, lo que la hace ideal para viviendas ya construidas.
Además, se actuó sobre el tejado no transitable, un punto crítico de pérdidas térmicas, aplicando una manta de celulosa de 25 cm de espesor. Esta combinación protege tanto las superficies verticales como las horizontales, garantizando una envolvente térmica continua y eficaz.
¿Por qué celulosa? Ventajas técnicas y sostenibles
La celulosa es un aislante térmico y acústico de origen natural, fabricado a partir de papel reciclado tratado con sales bóricas para aportar resistencia al fuego, al moho y a los insectos. Pero más allá de su sostenibilidad, destaca por sus prestaciones:
- Alta capacidad de regulación higrotérmica: la celulosa absorbe y libera humedad sin perder capacidad aislante.
- Excelente comportamiento frente al calor estival: su elevada densidad específica retrasa el paso del calor hacia el interior, evitando el efecto horno típico de muchos tejados.
- Rendimiento estable a largo plazo: no se degrada ni se desplaza con el tiempo.
- Aislamiento acústico: reduce el ruido exterior, algo especialmente valorado en zonas con turismo estacional como la Costa Brava.
Aislamiento con celulosa en casa unifamiliar: Efectos inmediatos en el confort interior
Con el aislamiento con celulosa en casa unifamiliar, uno de los primeros cambios que notaron los propietarios tras el aislamiento fue la estabilidad térmica dentro de casa. Antes, en invierno, la caldera de gasoil debía funcionar prácticamente a diario, y aun así las estancias se enfriaban rápidamente al apagarla. Tras la intervención de Aistercel, el calor se mantiene mucho más tiempo en el interior.
En verano, el efecto es igualmente destacable: las zonas bajo cubierta dejaron de ser intransitables por exceso de calor. Gracias al aislamiento en el tejado, la temperatura se mantiene estable incluso en las horas más cálidas del día, lo que reduce o elimina la necesidad de sistemas de refrigeración adicionales.
Reducción del gasto en calefacción: ahorro tangible
Uno de los objetivos principales era reducir el consumo de gasoil, un combustible cada vez más caro y poco eficiente. En los meses posteriores a la instalación del aislamiento con celulosa, el consumo se redujo hasta en un 35%, lo que se traduce en un ahorro anual estimado de más de 800 euros (según precios de mercado actuales del gasóleo de calefacción).
Este ahorro se debe no solo a la disminución de la frecuencia de uso de la caldera, sino también al menor número de horas de funcionamiento necesarias para alcanzar una temperatura confortable.
Confort acústico: un beneficio inesperado
Aunque el objetivo principal era mejorar el aislamiento térmico, con la celulosa va implícita una gran mejora en el confort acústico. El insuflado de celulosa en las paredes ha amortiguado los ruidos exteriores, especialmente en los meses de mayor afluencia turística, cuando los jardines y terrazas colindantes están más activos.
El silencio dentro de casa se ha convertido en un valor añadido que no esperaban, pero que ahora no cambiarían por nada.
Inversión amortizable en pocos años
El coste de este tipo de intervención suele amortizarse en un plazo medio de 3-4 años, teniendo en cuenta los ahorros energéticos obtenidos. En este caso, con un consumo anterior de gasóleo superior a los 2.500 €/año, la amortización será incluso más rápida.
Además, este tipo de mejoras incrementa el valor de mercado de la vivienda y la prepara para futuras normativas energéticas más exigentes.
Una intervención limpia, rápida y sin obras
Una de las grandes ventajas del trabajo realizado por Aistercel es que no requirió obras mayores. El insuflado en cámara de aire se realizó en apenas un día, perforando únicamente pequeños orificios en las juntas del revestimiento exterior, que se repararon posteriormente sin alterar la estética original. La aplicación de la manta de celulosa en el tejado también se completó en una jornada, sin necesidad de desmontajes ni andamios complejos.
Conclusión: El aislamiento con celulosa en casa unifamiliar garantiza confort, ahorro y sostenibilidad
La experiencia de Josep y Magda demuestra que mejorar el aislamiento térmico con celulosa es una inversión rentable, cómoda y sostenible. En su casa de la Costa Brava, han conseguido:
- Mantener una temperatura confortable todo el año.
- Ahorrar cientos de euros anuales en combustible.
- Ganar en bienestar acústico.
- Reducir su huella de carbono.
Con intervenciones rápidas, reversibles y respetuosas con la estética de la vivienda, Aistercel ofrece soluciones eficaces para hogares que quieren vivir mejor… sin gastar más.




